Desde que nacemos nuestro aprendizaje va más encaminado a la exprensión oral que a la comprensión emocional. En el contexto del siglo en el que vivimos retrocede nuestro imput (capacidad de escuchar), que a mi entender es nuestra principal arma social.
¿No pensáis que deberiamos ser antes espectadores que situarnos en el centro del escenario?
Las excusas para no escuchar son multiples (razón absoluta, objetividad indiscutible, impaciencia, monólogo de sordos...).
¿Por qué somos defensores de la empatía si no nos ponemos en el lugar del otro?
Os regalo un video divertido para poder reflexionar.

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